autor anónimo

El autor anónimo, sabe exactamente lo que escribe pero no lo revela completamente para dejar que la interpretación de sus escritos se convierta en el protagonista de la expresión impresa en esa máscara. Podría considerarse un cobarde, pero un cobarde escondido tras una máscara de palabras escritas en el infinito próximo. Incapaz de mostrarle al mundo cómo es en realidad. Tras esa máscara, oculta sus más profundos sentimientos y los escribe convertidos en frases vagas, difíciles de interpretar. Al mismo tiempo, escondiendo su rostro, no teme traducir a esas vagas frases los latidos de uno de sus músculos más importantes: los latidos de su corazón. Un músculo que considera un vaso con contenido que desaparece a lo largo del tiempo. Un vaso que difícilmente puede ser llenado pero de manera muy fácil resbalar y quebrarse con cualquier desilución. Como muchos otros autores anónimos, tiene desiluciones olvidadas que lo visitan cuando menos se lo espera y pasean por su mente cuando cree haber encontrado el tesoro perdido. Como una vela que no para de moverse y al viento no obedece. Como una piedra lanzada en dirección horizontal sobre la superficie de un lago, que no sabe cuántos ni cuan altos serán sus saltos antes de finalmente hundirse en la profundidad oscura y desconocida.

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