en mi memoria

by Salvador Vidaurre

En mi memoria está tu mirada. Esa forma de mirar con la que me decías quédate un instante más. En mi memoria están esas palabras que pronunciabas y esos abrazos que me dabas antes de separnos. Nunca imaginé que sería tan doloroso verte de nuevo con esa camiseta que usaste la primera vez que nos conocimos. Probablemente tú no lo recuerdes, pero yo recuerdo cada detalle. Sé que no hice bien, pero ¿acaso fue tan difícil darle chance al arrepentimiento? Intenté, pero aun así el precio de tu orgullo fue mayor que el valor de mis te quieros. Aun así, siempre estuve a tu alrededor y no tienes ni idea. Aún cuando te resistías a verme, yo tomaba el camino más largo a mi casa solo para poder verte a través de tu ventana. Solo para poder demostrarte lo mucho que te quiero te pedí una tercera oportunidad. Pero una vez más tu orgullo valió más que todo esos momentos hermosos que pasamos al lado del otro. Qué dolor solitario el que me hiciste sentir por más de tres años. Como cuando una llaga que se forma dentro de una boca mientras masticas un chicle, y muerdes sobre esa misma llaga. Me hubiese gustado decir ya no más, pero lo único que esa frase traía a mi memoria era esa canción que entona los ritmos de tu teleserie favorita. Y eso, a mi memoria traía los momentos en los que intentaba ser aún más auténtico que los artistas a los que me comparabas. A esos amores imposibles, falsos, actuados que tanto querías. Pero no eran realidad. Yo cambié mucho de mi forma de actuar, a tu lado. Decidí cambiar mi edad para tenerte más cerca. Pero aún así no te diste cuenta. En mi memoria está aquél papel en el que escribí mi futuro y tú estabas en él. Ahora ese papel está perdido, como página rota de un libro que solo dice la verdad. Libro en el que los dos escribimos momentos felices. Triste, pero en mi memoria también está ese libro en llamas y tú al frente de él, renunciando a todos esas frases y recuerdos. Olvidando muchas de esas promesas que alguna vez nos hicimos. Aún así fuiste muy especial, te lo digo ahora. En mi memoria quedarás para siempre, aún cuando no me permitas ver esos ojos que transforman su color de verdes a azules de acuerdo a tu estado de humor, con los que me regalabas esa mirada que me ponía nervioso cada vez que estaba junto a ti.

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