amigos

by Salvador Vidaurre

Realmente no sé cuando sucedió, mentiría si diese una fecha exacta. Camino solo y sigo tratando de entender cómo fue que sucedió. Estábamos acostumbrados a ser muy unidos. Me dio razones que creí quizás sean la respuesta a todas mis preguntas. Pero no lo hicieron. Pienso, mientras al mismo tiempo trato de distraer mi mente, para no sentir tristeza. Tristeza de no saber exactamente a dónde fue esa “amistad” que solíamos tener. Fingíamos ser amigos, pero no lo éramos. Fingíamos ser más que eso, pero tampoco éramos tan buenos artistas como para confundir a los individuos que caminan sobre esta tierra sobre lo que somos. Tengo un marcador en la mano izquierda, con el que pensaba escribirle una carta, pero no tengo palabras para decirle. Simplemente no se me ocurre que decirle. Cuando antes podíamos escribir ensayos completos sobre nuestra relación sin necesidad de ponernos sentimentales. ¿Extrañar? Esa palabra no se encuentra en mi diccionario. Pero sí lo hago y a la vez no. No tengo claro como será volver a verle y tampoco creo estar psicológicamente preparado para ese momento. Ya no siento esa comodidad que sentía mientras le hablaba, todo es tan diferente. Ya no más. Acostumbrábamos a reír con cada palabra estúpida que salía de nuestras bocas, y ahora ya no. Tenemos diferentes intereses. Antes, tampoco los compartíamos, pero no es lo mismo ahora. Es triste. Realmente lo es. Ahora pareciera que siempre trata de ponerme en el lugar donde el ridículo es el personaje principal para así tomar el lugar de la victoria y sentirse mejor. Extraño a esa vieja persona. Le extraño. Ya no toma nada en serio, ya no le preocupa nada. Ya no le preocupo. Siempre trata que le consideren mejor que los demás. Diría se considera mejor que la palabra “mejor.” Y no lo niego, quizás sí lo sea en algunas cosas. Pero ya no lo es más. Ya no es mejor que eso. Pienso, mientras al mismo tiempo trato de distraer mi mente, para no pensar en que pensaré la próxima vez que le vea pensar.

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