extraño

by Salvador Vidaurre

Algun día alguien me preguntó si realmente me gustaba lo que hacía o si hacía lo que me gusta. Nunca nadie me había hecho esa pregunta antes. Pero la verdad es que nunca creí que lo haría como lo hago. Se siente tan bien saber que no sólo a mí me gusta, sino también a ti. Se siente tan bien saber que cuando entre a mi bandeja de entrada las encontraré a ti y a tus miles de palabras sin sentido. Lo único que quiero, en serio, es rescatarte. Rescatarte de esa vida a la que te acostumbraste a vivir. Ayudarte a perdonar a esa persona que se hizo pasar por tu mejor amigo y aprovechó cada minuto a tu lado para herirte y a mí. Mientras yo, aquí. Lejos. Sin poder mirarte a los ojos en esos momentos de angustia y decirte: Me importas. Descubrir contigo el valor de todas las buenas cosas que esta vida nos entrega cada día. Podré ser joven, no rico porque no puedo pedirte nada solo que te tomes tu tiempo y me leas. No te fijes en mí. No me mires. Lo más atractivo de este cuerpo es su alma. Y de su alma, es el carboncillo y la libreta de notas que la acompañan. Libreta en la que anoto cada palabra que pienso podrá ayudarte a olvidar. Es curioso pensar que no sabes quien soy. Podría ser tu hermano, o tu hijo. Quizás esa tía abuela que no ves desde que tenías siete. O esa abuela que jamás conociste. No soy más que un extraño tomando un sorbo de su taza de té amargo en el café de la esquina. No esa; la otra. Tomando notas de la vida; no solo de la mía, de la de todos. Son las nueve menos cuarto de la mañana en un Domingo. Podría estar en la cama, pero decidí dejarte atrapada en mis sueños para, al menos allí, volverte a encontrar algún día. Y aquí estoy. Muy despierto, escribo: Me encanta

Sigue mi blog en http://fb.me/sonriemientrasescribe

Advertisements