cambió

by Salvador Vidaurre

Sin pensarlo. Sin dudarlo un segundo. Si valió la pena, solo él sabe. Pero cambió para no conformarse. Para no vivir en un mundo de sueños. Para no soñar con un mundo sin vida. La brújula señalaba al lado contrario. Entonces, por qué sucedió. Cómo las cuerdas se agotan. Se cansan, se maltratan. Lo mejor no es esperar a que se rompan mientras cantan, sino cambiarlas para que ese momento nunca llegue. Aún nuevas, fue siempre inoportuna. Llegó en el instante del remplazo, lo que hizo que su entrada triunfal sea en patines. Ella no consiguió nada; mas bien resbaló. El lo consiguió todo, o al menos es lo que él cree. Se da media vuelta y camina en dirección diagonal, cruzando la tercera calle más ancha de la ciudad donde lo esperan sus tres amigos y ella. No ella; la de la fotografía. Sí, su mejor amiga. Pero son sólo amigos o al menos eso es lo que dicen. Al llegar a casa suena el teléfono. “Hola?” – era ella. Pero no su voz, su respiración. El sonido de su aliento. Cuelga. Él está seguro. Pero ya lo hizo y no hay vuelta atrás. Cambió. Como cuerdas de guitarra lo hizo.

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