aroma a verano

by Salvador Vidaurre

Te siento cerca. Mi piel erizada entiende. Cada vez te aproximas más a mi alma. Te siento venir. Saliva recorre mi garganta porque recuerdo. Fue hace mucho tiempo. Es difuso, pero siento tu aroma. La cortadora corre sobre el jardín trasero del apartamento. Y aún así, las gotas de lluvia inundan las avenidas de esta ciudad adoptiva. Las limpian. Mientras tanto me encuentro inmerso en responsabilidades ajenas bajo esta tormenta. Cubierto por un paragüas muy similar al que mi abuelo le prestó a su hermano el día de San Telmo en la Plaza Mejía. Es lo suficientemente grande como para evitar que tres personas sean empapadas por la lluvia. Bajo el mío solo somos dos: Soledad y yo. Son las tres de la tarde. Llegamos veintiún minutos antes a su fiesta. Fuerte tormenta, pero siento su aroma. Su aroma a verano.

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